Empezar el día con SHAME a las 10 de la mañana es un puntazo (terminarlo con "The Artist", otro...). Tuve la oportunidad de acudir al pase de prensa convocado por Alta Films, y al salir de la sala uno se queda sin habla y con la sensación de haber experimentado algo, pero sin saber bien el qué. A lo largo del día, uno la piensa y la repiensa, y al final te acuestas con algunas conclusiones, que confluyen básicamente en que has visto una película bastante buena que más que vista necesita ser experimentada.
Para empezar, el uso de ese tema musical principal que se escucha dos o tres veces (compuesto por Harry Escott), que te adentra en la historia con ese montaje introductorio (frontal de Fassbender incluid) y que alcanza su punto álgido en el clímax -físico, sexual y narrativo- de la película. Me parece buenísimo. Como me pareció brutal la tensión que se palpa, no sólo sexual, en toda la película.