lunes, 24 de febrero de 2014

CINE | "Her" (Spike Jonze, 2013). Es única.


La idea. La no tan lejana distopía. El equilibrio entre drama, humor y reflexión. El reparto. Los personajes. El diseño de vestuario. La fotografía y los colores pastel. La ambientación musical. La reflexión a base de grandes diálogos. Amy Adams. Joaquin Phoenix. La voz de Scarlett Johansson.

El peligro de una película como "Her" quizá es caer en percibirla como una crítica a una sociedad excesivamente conectada pero carente de una verdadera conexión entre personas. Y de hecho lo es, sólo por el hecho de hacer evidente una realidad más presente que futura, puesto que, al fin y al cabo, "Her" nos hace mirarnos al espejo inevitablemente. Que uno se vea feo o no es ya una cuestión de percepción... Pero lo que es "Her" ante todo es una historia de amor contextualizada en una sociedad con unas características cuyos trazos dibuja Spike Jonze a la perfección en los primeros minutos. Una historia de amor tan emocionante y dolorosa como cualquier otra.



Resulta curioso cómo la sociedad que dibuja Spike Jonze aparenta haberse hecho más ergonómica, más simplificada: la ropa es más sencilla, dominan los colores planos, las estructuras geométricas en el mobiliario y la arquitectura, incluso el diseño digital de videojuegos y aplicaciones informáticas es bastante esquemático. Todo esfuerzo por facilitar la percepción para hacer hueco a los numerosos datos recibidos a lo largo del día es poco. Lo que no deja de ser complejo son los emociones, los sentimientos, las relaciones, el amor... Eso no cambia. De hecho, casi se vuelve más complejo, cuando debería ser al contrario. Y da igual de quién o qué te enamores, los sentimientos son reales y su evolución también. "Soy tuya y no soy tuya", afirma Samantha totalmente convencida de un argumento que a Theodore le queda grande. Por supuesto que esta afirmación es posible, aún más en un mundo que tolera y asume nuevas formas de relacionarse a cada momento. La cuestión está en si esa posibilidad se aleja de lo humano o no, o si queremos quitarle el sentido crítico, de lo que uno desea de otro o no.



Lo que también es "Her" (al menos me gusta verlo así) es un suspiro de agonía, de ansia humana por conectar con alguien de verdad, de forma natural, fluida, rindiéndose a ello no por convención sino por convicción, un suspiro gritado desde una azotea que pide sentir algo real, no estar solo en esta vida, de la forma que sea.

En el sentido del diseño, del tratamiento estético, así como de la historia, la película puede retrotraer en su parte menos reivindicativa a películas como el "Farenheit 451" de Truffaut, y el argumento tiene un deje a películas tan irrisorias como "Simone" de Andrew Niccol o tan sesudas y más perversas en su discurso futurista como "2001: Una odisea en el espacio". Reminiscencias tiene varias, es tan innegable como irrelevante. El sello de Spike Jonze como autor diferenciado que busca contar su historia está ahí, con sus peculiaridades, quizá en una vertiente más accesible al gran público, a diferencia de otros de sus largometrajes anteriores.

En cualquier caso, y como bien apunta Pedro Fuertecito, "Her" me habla sólo a mí. "Her" es única.



"You know, I can feel the fear that you carry around and I wish there was... something I could do to help you let go of it because if you could, I don't think you'd feel so alone anymore."

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