martes, 18 de diciembre de 2012

HIMYM | The Robin (o la necesidad irreversible de terminar)


Hacía muchísimo que no hablaba en el blog sobre 'How I Met Your Mother' (hará un año, más o menos). Estas últimas temporadas han pasado por mis ojos con tanta mediocridad y falta de motivación que lo que menos apetece es, además, ponerse a hablar de ella. Especialmente en el caso de la séptima. Con el final de la mid-season previa al parón de Navidad de esta octava (hasta el 14 de enero), y pese a sus lagunas, por lo menos han conseguido que volvamos a reírnos y a emocionarnos. Un punto equilibrado que, para mantenerse, sólo pide una cosa: terminar.

Creo que hablo de parte de la mayoría cuando afirmo que la pareja formada por Barney y Robin ya de primeras nos pilló a todos por sorpresa allá por la quinta temporada, cuando Barney decidió dar 'el salto' (curiosamente coincide con el bajón de la serie...). Simplemente no nos lo tragábamos, y ver a Barney en ese registro romanticón, iluso y dulzón no nos terminaba de entrar en la cabeza tras haber lucido sus mejores ocurrencias de solterón frívolo en las temporadas anteriores: su punto fuerte y lo que a todos nos atrajo de él en 'How I Met Your Mother'. La única pareja que admitíamos junta desde el principio, por estar concebida así, era la de Marshall y Lily, y el lío entre Ted y Robin, que prácticamente abría la premisa de la serie. Después ya sólo nos quedaba disfrutar con las experiencias que cada uno de los cinco personajes vivía externamente al grupo. Con el salto, pasaron de quedar a tomar birras en el McLaren's para hablar de sus problemas ajenos a quedar en el McLaren's para tirarse los trastos entre ellos y complicarse la existencia. A partir de entonces, la serie nos ha estado mareando con idas y venidas entre Robin, Barney y Ted; personaje que además de perder casi totalmente su interés inicial, a su vez mareaba intentando encontrar a la madre de sus hijos. 



Cuando al final de la séptima temporada Ted volvió a caer preso de Victoria al pie del altar (seguramente por una simple necesidad de quitarse la incertidumbre del 'qué habría sido de mí si...') la serie para mí cayó en la más absoluta lejanía, especialmente por desprestigiar a un personaje como Ted, cuyo punto fuerte es esa mala suerte por encontrar a la mujer de su vida, hecho en el que basa prácticamente su ilusionada y ultra-optimista existencia. A mí Ted me hacía mucha gracia en las primeras temporadas e incluso me identificaba mucho con él. Con ese giro al final de la séptima, sumado a todas las vueltas que había dado en temporadas anteriores, lo único que quedaba de él era la obsoleta imagen de un hombre totalmente desesperado por no estar solo, incapaz de no depender del amor para sobrevivir en una vida incompleta incluso a pesar de todos sus logros personales (como el llegar a ser un arquitecto de éxito con su primer gran edificio). Patético, en definitiva, y muy lejos de ser romántico pese a conducir hacia el atardecer.





Por suerte, gracias a 'Splitsville' esta octava temporada, Ted desmitifica a Victoria (es probablemente la novia que menos me ha gustado de todas) y vuelve a ser libre: primer paso para su destino definitivo. Barney por su parte acaba con Quinn, y Robin con Nick, relaciones transitorias para situar otra vez las fichas.

Por tanto, al final la situación se encuentra en un punto prácticamente irreversible, sobre todo porque parece que los guionistas ya están absolutamente dispuestos a que Barney y Robin acaben juntos, Marshall y Lily sigan como están, y Ted encuentre finalmente a su mujer. Perfecto, amigos showrunners. Lo habéis conseguido.  Con 'The Final Page' (capítulo doble y primer especial navideño sin referencias directas a estas fiestas)  habéis conseguido que muchos de nosotros compremos la relación entre Barney y Robin. Y, sobre todo, que no se nos olvide. 



Quizá hasta habéis conseguido cambiarnos la perspectiva sobre el reciente desarrollo de la serie tras forzarnos a masticarlo estas últimas temporadas, quizá hasta nos parezca que Barney no ha perdido su punto sino que ha madurado, y con Ted, por su parte, más de lo mismo. Eso sí, no os perdono que hayáis quemado de verdad 'The Playbook'... De alguna forma, 'the Robin' es lo que nos han hecho a nosotros con estas últimas temporadas. Y ante eso sólo caben dos opciones: o te lo tomas mal, o te lo tomas bien. Bueno, o te lo tomas regular. En mi caso, finalmente, me lo he tomado bien, especialmente porque, como digo, nos han dado la petición de matrimonio definitiva entre Barney y Robin, la que formará parte del recuerdo de la serie. 



Creo que me ayudó el haber visto cuatro episodios seguidos: de esta forma, la estrategia urdida por Barney no me ha chocado tanto como si los hubiera visto semana por semana. O quizá simplemente me pillaron por el lado sensible, no sólo emocionalmente sino también en lo que a la mitología de la serie se refiere: que hayan recurrido a estas alturas (y para un hecho que pide ser recordado) a un elemento icónico y mítico de la serie como 'The Playbook' es un gesto que los más fieles y nostálgicos agradecemos. El mismo efecto que cada vez que deciden hacer una 'intervention' o que Barney vuelve a sus orígenes a pesar de su  nueva madurez y nos regala un nuevo invento como los "brobibs".



En cualquier caso, llegados a este punto sólo me queda pedir un deseo para 2013: que 'How I Met Your Mother' termine con esta octava temporada. Lo necesita y nos lo merecemos. Lo necesita porque, tras los hechos de este último episodio queda claro que no hay vuelta atrás optimizable, que no pueden volver a jugar con la inseguridad en la relación de Barney y Robin, ese "sí y no" que han explotado hasta la saciedad. Si lo hacen, entonces definitivamente perderán el rumbo de la serie y de sus personajes. De hecho, todo ha sido muy bonito pero a partir de aquí temo una decadencia progresiva de Barney y Robin (la de ésta me dolerá más, puesto que es la que más se salva esta temporada). Y frente a eso sólo puede haber una solución: terminar. Por otra parte, Ted ha dejado por fin de lado cualquier posibilidad de volver a estar con Robin, se ha rehecho, ha conseguido pasar página, a su modo ha madurado. A él tampoco sería justo plantearle de nuevo su particular dilema. Ted necesita y merece encontrar ya a la madre de sus hijos. Nosotros necesitamos y merecemos saber quién es la madre de sus hijos. Si 2013 cumple mis deseos, entonces 'How I Met Your Mother' no acabará para mí con un sabor (más) agridulce, sino que la guardaré entre mis memorias seriéfilas como siempre he querido, con el más cariñoso de los recuerdos.

*Actualización (22 diciembre 2012). Según Deadline, 'How I Met Your Mother' tendrá finalmente una novena temporada, a pesar de que Jason Segel (Marshall) se había negado rotundamente.

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